Foto: m.dolores paderne sa… · CC BY-SA 3.0
Margarita común
Bellis perennis
La más humilde y querida de las flores de prado: la margarita abre sus pétalos blancos al sol y los cierra de noche, salpicando los prados gran parte del año.
Características
La flor de los prados
La margarita común, llamada también maya o chiribita, es una pequeña planta herbácea perenne, entre las flores silvestres más comunes y reconocibles de Europa. Forma bajas rosetas de hojas aplanadas contra el suelo, de las que se alzan finos tallos que llevan un único capítulo. Lo que parece una flor es en realidad una inflorescencia compuesta: un disco central de diminutas flores amarillas, rodeado de una corona de pétalos blancos, a menudo teñidos de rosa en la punta.
Su baja estatura le permite sobrevivir a las siegas de los prados, rebrotando incansablemente.
Dónde crece
Es una planta rústica y adaptabilísima, extendida por toda Europa y ya por gran parte del mundo. Crece espontánea en los prados, los jardines, a lo largo de los senderos, en los parques y los terrenos herbosos. Prefiere las posiciones soleadas pero tolera también la media sombra, y no teme el pisoteo, lo que le permite prosperar incluso en los céspedes más transitados.
Una flor que sigue al sol
Una de las características más fascinantes de la margarita es el movimiento de sus capítulos: se abren por la mañana con la luz del sol y se cierran al atardecer o en los días nublados. Este comportamiento, junto con su larguísima floración que puede prolongarse desde comienzos de primavera hasta bien entrado el otoño, la convierte en una presencia constante y reconfortante en los prados.
Cultivo y usos
La margarita no requiere casi cuidados: es resistente, se propaga sola y soporta bien las siegas. En los jardines se deja crecer a menudo en los céspedes floridos o se cultiva en variedades ornamentales de flores más grandes y dobles. Las hojas y flores jóvenes son comestibles y en el pasado se usaban en la medicina popular, hasta el punto de que el nombre del género evoca propiedades calmantes.
Un símbolo de sencillez
Clasificada como de preocupación menor, la margarita está lejos de estar amenazada. Humilde y muy extendida, es desde siempre símbolo de sencillez e inocencia, protagonista de juegos infantiles como los collares de flores. Su presencia en los prados sostiene además a los pequeños polinizadores, ofreciendo néctar durante gran parte de la buena estación.
Temporada de floración
Consejos prácticos
Necesidad de agua: Moderada — comprueba siempre la humedad del sustrato antes de regar.
Prefiere Pleno sol o media sombra: ofrece la luz adecuada y gira la planta para un crecimiento uniforme.
Suelo recomendado: Adaptable, mejor si fresco. Renueva el sustrato cada 1-2 años.
Limpia el polvo de las hojas con un paño húmedo para favorecer la fotosíntesis.
Abona durante la temporada de crecimiento (primavera-verano) y para en invierno.
Ventajas
- Floración larguísima, de primavera a otoño
- Rústica y sin exigencias
- Tolera el pisoteo y las siegas
- Sostiene a los pequeños polinizadores
Desventajas
- Puede extenderse mucho en el césped
- Flores pequeñas y poco vistosas por separado



