Armiño
Mustela erminea
Pequeño, veloz y audaz, el armiño es un cazador incansable que en invierno viste un manto blanco como la nieve, con solo la punta de la cola negra.
Características
Carácter
Solitario, territorial, curioso y extraordinariamente activo. Depredador audaz e incansable, caza de día y de noche y no teme presas más grandes que él.
Alimentación
Carnívoro: sobre todo pequeños roedores, pero también conejos, aves, huevos e insectos según la disponibilidad.
Un cazador en miniatura
El armiño es uno de los carnívoros más pequeños de Europa, pero también uno de los más emprendedores. Tiene el cuerpo largo y delgado, las patas cortas y el cuello afilado, una silueta perfecta para colarse en las madrigueras de sus presas y perseguirlas por sus propios túneles. En verano el manto es pardo por el dorso y claro por el vientre; su rasgo más célebre es, sin embargo, la muda invernal, cuando en las regiones frías se vuelve completamente blanco, salvo la inconfundible punta negra de la cola.
Es precisamente esa piel blanca de invierno, llamada también armiño, la que durante siglos fue símbolo de realeza y pureza, empleada para ribetear mantos e insignias.
Dónde vive
El armiño está extendido por buena parte de Europa, Asia y América del Norte. Se adapta a muchísimos ambientes: bosques, praderas, humedales, bordes cultivados y altas cotas de montaña. Prefiere los lugares ricos en setos, muros de piedra seca y montones de piedras, donde abundan los pequeños roedores de los que se alimenta.
Un depredador incansable
A pesar de su reducido tamaño, el armiño es un cazador formidable. Su presa predilecta son los pequeños roedores, pero no duda en atacar a animales más grandes que él, como los conejos. Tiene un metabolismo velocísimo que lo obliga a cazar sin cesar, de día y de noche. Es ágil, rápido y capaz de trepar y nadar cuando hace falta.
Comportamiento
Solitario y territorial, el armiño se comunica mediante marcas olorosas. Es curioso y vivaz, y a veces se yergue sobre las patas traseras para observar los alrededores. La hembra tiene una biología reproductiva peculiar: la implantación del embrión se retrasa muchos meses, de modo que las crías nacen en la estación más favorable.
Conservación
El armiño está clasificado como de preocupación menor y sus poblaciones son amplias y estables. No suscita inquietud de conservación en su área nativa; al contrario, allí donde ha sido introducido por el ser humano, como en Nueva Zelanda, ha resultado un depredador dañino para la fauna local, prueba de lo eficaz que es como cazador.



