Foto: Karbohut · CC BY-SA 4.0
Corzo
Capreolus capreolus
El más pequeño y extendido de los cérvidos europeos: elegante, tímido y capaz de desaparecer en la espesura del bosque en pocos saltos.
Características
Carácter
Tímido, cauteloso y nervioso, activo al alba y al anochecer. Solitario en verano, más sociable en invierno; a la mínima amenaza huye a saltos rápidos.
Alimentación
Herbívoro ramoneador selectivo: brotes, hojas, yemas, frutos del bosque y hierbas tiernas; en invierno también ramillas y cortezas.
Un cérvido en miniatura
El corzo es el más pequeño de los cérvidos que viven en Europa. Tiene complexión esbelta, cuello fino y patas delicadas que le dan un andar ligero y nervioso. Su pelaje cambia con las estaciones: rojizo y brillante en verano, pardo grisáceo y más espeso en invierno, para resistir el frío. Un rasgo inconfundible es la mancha clara en la parte trasera, llamada espejo anal, bien visible cuando el animal huye entre los árboles.
Solo los machos portan las cuernas, excrecencias óseas ramificadas que se pierden y vuelven a crecer cada año. Son relativamente pequeñas, con pocas puntas, y sirven sobre todo en los combates rituales de la época de celo.
Dónde vive
El corzo está extendido por casi toda Europa y buena parte de Asia. Prefiere los ambientes de borde, donde el bosque se encuentra con los prados y los cultivos: allí halla a la vez el abrigo de los árboles y el alimento de los claros. Adaptable, ha recolonizado zonas agrícolas y de montaña de las que había desaparecido, y su presencia es hoy común incluso cerca de los pueblos.
Qué come
Es un herbívoro selectivo, al que los estudiosos llaman "ramoneador": no pace de forma indiscriminada sino que elige los brotes más tiernos, las hojas, las yemas, los frutos del bosque y las hierbas más nutritivas. Esta dieta refinada lo mantiene en continuo movimiento en busca de los mejores bocados, y en invierno lo empuja a alimentarse de ramillas y cortezas cuando escasea la hierba.
Comportamiento
El corzo es esquivo y sobre todo activo al alba y al anochecer. En verano tiende a ser solitario y territorial, mientras que en invierno puede reunirse en pequeños grupos. Cuando percibe un peligro emite un sonido parecido a un ladrido y huye a saltos elásticos, exhibiendo su espejo anal como señal de alarma para sus congéneres. El celo cae en verano, pero por un fenómeno peculiar el desarrollo del embrión se detiene durante meses, de modo que las crías nacen en la primavera siguiente.
Conservación
El corzo goza de excelente salud y figura como de preocupación menor, con poblaciones amplias y en expansión en muchas regiones. No suscita inquietud de conservación; si acaso, su abundancia puede generar fricciones con la agricultura y la silvicultura. Las principales amenazas locales siguen siendo los atropellos, especialmente frecuentes en las horas del crepúsculo.



