Mamíferos

Corzo

Capreolus capreolus

El más pequeño y extendido de los cérvidos europeos: elegante, tímido y capaz de desaparecer en la espesura del bosque en pocos saltos.

Características

Nombre científicoCapreolus capreolus
Peso15-30 kg
Esperanza de vida8-12 anni
TamañoMediana
Energía4/5

Carácter

Tímido, cauteloso y nervioso, activo al alba y al anochecer. Solitario en verano, más sociable en invierno; a la mínima amenaza huye a saltos rápidos.

Alimentación

Herbívoro ramoneador selectivo: brotes, hojas, yemas, frutos del bosque y hierbas tiernas; en invierno también ramillas y cortezas.

Un cérvido en miniatura

El corzo es el más pequeño de los cérvidos que viven en Europa. Tiene complexión esbelta, cuello fino y patas delicadas que le dan un andar ligero y nervioso. Su pelaje cambia con las estaciones: rojizo y brillante en verano, pardo grisáceo y más espeso en invierno, para resistir el frío. Un rasgo inconfundible es la mancha clara en la parte trasera, llamada espejo anal, bien visible cuando el animal huye entre los árboles.

Solo los machos portan las cuernas, excrecencias óseas ramificadas que se pierden y vuelven a crecer cada año. Son relativamente pequeñas, con pocas puntas, y sirven sobre todo en los combates rituales de la época de celo.

Dónde vive

El corzo está extendido por casi toda Europa y buena parte de Asia. Prefiere los ambientes de borde, donde el bosque se encuentra con los prados y los cultivos: allí halla a la vez el abrigo de los árboles y el alimento de los claros. Adaptable, ha recolonizado zonas agrícolas y de montaña de las que había desaparecido, y su presencia es hoy común incluso cerca de los pueblos.

Qué come

Es un herbívoro selectivo, al que los estudiosos llaman "ramoneador": no pace de forma indiscriminada sino que elige los brotes más tiernos, las hojas, las yemas, los frutos del bosque y las hierbas más nutritivas. Esta dieta refinada lo mantiene en continuo movimiento en busca de los mejores bocados, y en invierno lo empuja a alimentarse de ramillas y cortezas cuando escasea la hierba.

Comportamiento

El corzo es esquivo y sobre todo activo al alba y al anochecer. En verano tiende a ser solitario y territorial, mientras que en invierno puede reunirse en pequeños grupos. Cuando percibe un peligro emite un sonido parecido a un ladrido y huye a saltos elásticos, exhibiendo su espejo anal como señal de alarma para sus congéneres. El celo cae en verano, pero por un fenómeno peculiar el desarrollo del embrión se detiene durante meses, de modo que las crías nacen en la primavera siguiente.

Conservación

El corzo goza de excelente salud y figura como de preocupación menor, con poblaciones amplias y en expansión en muchas regiones. No suscita inquietud de conservación; si acaso, su abundancia puede generar fricciones con la agricultura y la silvicultura. Las principales amenazas locales siguen siendo los atropellos, especialmente frecuentes en las horas del crepúsculo.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto pesa un corzo?
Un corzo adulto pesa en general entre 15 y 30 kilogramos, con los machos algo más pesados que las hembras. Es el más pequeño de los cérvidos europeos.
¿Solo los machos tienen cuernas?
Sí. Solo los machos portan cuernas, excrecencias óseas ramificadas que se pierden y vuelven a crecer cada año. Son pequeñas comparadas con las del ciervo y sirven sobre todo en los duelos rituales.
¿Qué sonido hace el corzo?
Cuando se alarma emite un sonido ronco y repetido parecido a un ladrido, que advierte del peligro a otros corzos. Es un sonido que sorprende a quien lo oye por primera vez en el bosque.
¿Es el corzo peligroso o dañino?
No es peligroso para las personas; es un animal tímido que huye. Donde es muy abundante puede dañar cultivos y árboles jóvenes, y los atropellos de corzos son frecuentes al anochecer.

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