Foto: Giles Laurent · CC BY-SA 4.0
Rebeco alpino
Rupicapra rupicapra
Ágil acróbata de la roca y la nieve, el rebeco se mueve por las laderas más empinadas con una soltura que parece desafiar la gravedad.
Características
Carácter
Vigilante, ágil y prudente, activo de día. Las hembras viven en rebaños con las crías, los machos son más solitarios; ante la alarma emite un silbido agudo y huye por las laderas.
Alimentación
Herbívoro: hierbas y flores de los pastos de altura en verano, brotes, líquenes, acículas y cortezas en invierno.
Un bóvido de las cumbres
El rebeco alpino es un bóvido de tamaño medio, esbelto y musculoso, construido para la montaña. Su rasgo más reconocible son los cuernos, presentes en ambos sexos: finos, negros y rectos, terminan en un gancho curvado hacia atrás que los hace inconfundibles. El hocico luce una máscara facial característica, con bandas oscuras que cruzan los ojos sobre fondo claro. El pelaje cambia radicalmente con las estaciones: leonado y corto en verano, casi negro y lanoso en invierno, cuando el animal debe resistir un frío riguroso.
Sus pezuñas, elásticas y de bordes cortantes, le dan un agarre excepcional tanto en la roca como en el hielo.
Dónde vive
El rebeco habita las montañas de Europa, con los Alpes como reino predilecto. Frecuenta los pastos de altura, las paredes rocosas y los canales, desplazándose en vertical con las estaciones: en verano sube hacia las crestas por el fresco y los mejores pastos, en invierno desciende a los bosques de altura, donde la nieve es menos profunda y el alimento más accesible.
Comportamiento
Las hembras y las crías viven en rebaños, mientras que los machos adultos son más solitarios gran parte del año. Es un animal vigilante y prudente: a la mínima alarma emite un silbido agudo, producido por las fosas nasales, y huye a saltos prodigiosos. En la época de celo, en otoño, los machos se persiguen y desafían por las laderas en carreras vertiginosas para conquistar a las hembras.
Un maestro del equilibrio
Lo que más impresiona del rebeco es la soltura con que afronta terrenos imposibles. Es capaz de saltar desniveles considerables y de correr a gran velocidad por laderas donde cualquier otro animal resbalaría. Esta agilidad es su principal defensa frente a los depredadores, que rara vez logran perseguirlo entre las rocas.
Conservación
El rebeco alpino está clasificado como de preocupación menor, y sus poblaciones gozan de buena salud y amplia distribución por el arco alpino. No suscita inquietud particular, aunque sigue siendo sensible a las molestias humanas en altura y, como todas las especies de montaña, a los efectos del calentamiento climático que reduce sus hábitats más frescos.



