Guacamayo jacinto
Anodorhynchus hyacinthinus
Azul cobalto de la cabeza a la cola, el guacamayo jacinto es el mayor loro volador del mundo, un gigante gentil de las selvas sudamericanas con un pico potentísimo.
Características
Carácter
Dócil y sociable a pesar de su mole y su pico temible. Vive en parejas o pequeños grupos, forma vínculos duraderos y es inteligente y comunicativo.
Alimentación
Granívoro: sobre todo nueces de palma de cáscara durísima, abiertas con su pico potente, además de frutos, semillas y brotes.
El mayor loro volador
El guacamayo jacinto es el mayor loro volador del planeta: de la punta del pico al extremo de su larga cola puede medir más de un metro. Su plumaje es de un intenso azul cobalto uniforme, iluminado por un vistoso anillo de piel desnuda amarillo brillante alrededor de los ojos y por una mancha amarilla en la base de la mandíbula inferior. El pico, enorme y curvado, es negro y extraordinariamente potente. Es originario de las selvas, sabanas arboladas y palmerales del centro de Sudamérica.
Un pico para abrir las nueces más duras
El pico del guacamayo jacinto es uno de los más potentes del reino de las aves, capaz de triturar las nueces de palma más duras, que constituyen una parte importante de su dieta. Con una fuerza sorprendente logra romper cáscaras que ningún otro animal de la selva podría abrir, accediendo así a una fuente de alimento exclusiva. Se alimenta además de frutos, semillas y brotes.
Un gigante gentil
A pesar de su tamaño imponente y su pico temible, el guacamayo jacinto tiene un carácter generalmente dócil y sociable. Vive en parejas o pequeños grupos, comunicándose con reclamos fuertes y retumbantes. Como todos los guacamayos, forma vínculos de pareja duraderos y está muy apegado a su compañero. Su inteligencia y su belleza lo han convertido, por desgracia, en un objetivo del comercio ilegal de animales exóticos.
Una dependencia de los árboles
El guacamayo jacinto anida casi exclusivamente en las cavidades de los grandes árboles, en particular de ciertas especies de palmera. Esta dependencia de árboles maduros y de plantas concretas lo hace particularmente vulnerable a la pérdida de hábitat: la destrucción de las selvas elimina tanto sus lugares de nidificación como sus fuentes de alimento.
Conservación
El guacamayo jacinto está clasificado como especie vulnerable. En el pasado fue fuertemente diezmado por la captura para el comercio de mascotas y por la destrucción de los hábitats. Gracias a intensos programas de protección y reintroducción algunas poblaciones se han recuperado, pero la especie sigue en riesgo y depende de la conservación de las selvas y palmerales sudamericanos.



