Margay
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Margay

Leopardus wiedii

El Margay (Leopardus wiedii) es un pequeño felino manchado de los bosques de Centro y Sudamérica, como un Ocelote en miniatura pero con ojos enormes y una cola larguísima. Es el gato más arborícola de América: gira los tobillos traseros 180° y baja por los troncos cabeza abajo, como una ardilla. Nocturno y solitario, caza en el dosel e incluso es capaz de imitar los reclamos de sus presas. UICN: Casi Amenazado.

Características

Nombre científicoLeopardus wiedii
Peso2,6-4 kg
Esperanza de vida10-12 anni in natura (oltre 20 in cattività)
TamañoPiccola (corpo 48-79 cm + coda lunghissima 33-51 cm)
Energía4/5
Adiestramiento1/5
Muda de pelo2/5

Carácter

Solitario, nocturno y esquivo, rara vez visto porque vive en lo alto y de noche. Es el felino más arborícola de América: agilísimo entre las ramas, baja por los troncos cabeza abajo gracias a tobillos que giran 180°. Territorial y especializado en bosques intactos. Cazador curioso y hábil, capaz incluso de imitar los reclamos de las presas. No es un animal de compañía: un pequeño felino salvaje delicado y dependiente del bosque.

Alimentación

Carnívoro que caza en gran parte en los árboles. Come pequeños mamíferos arborícolas (roedores, ardillas, zarigüeyas), aves y huevos, ranas arborícolas, lagartos y otros reptiles, invertebrados y a veces fruta. Persigue presas por el dosel saltando de rama en rama, caza al acecho de noche con sus grandes ojos, e incluso imita reclamos de presas (documentado imitando el de una cría de tamarino para atraer a los adultos).

El Margay (Leopardus wiedii) es un pequeño felino manchado de los bosques tropicales de América, una especie de Ocelote en miniatura especializado en la vida arborícola. Famoso por:

  • El gato más arborícola de América: pasa gran parte de su vida en el dosel, donde caza, descansa y se mueve con extraordinaria agilidad
  • Tobillos que giran 180°: una adaptación rarísima entre los felinos que le permite bajar por los troncos cabeza abajo, como una ardilla
  • Una cola larguísima: a menudo más de la mitad del cuerpo, balancín entre las ramas
  • Ojos enormes: grandes y oscuros, para una excelente visión nocturna
  • Su aspecto de « mini-ocelote »: pelaje leonado cubierto de rosetas y manchas oscuras
  • La imitación de presas: se le ha documentado imitando el reclamo de un mono para atraer a los adultos

Estado UICN: Casi Amenazado (NT), con población en descenso por la destrucción de los bosques y, históricamente, la caza por la piel. Pariente cercano del Ocelote (mismo género Leopardus), comparte gran parte de su área pero no su modo de vida: donde el Ocelote caza sobre todo en el suelo, el Margay reina en los árboles.

Clasificación y categoría

Orden Carnivora, familia Felidae, subfamilia Felinae, género Leopardus — el de los pequeños felinos manchados del Nuevo Mundo, que incluye también al Ocelote (Leopardus pardalis), el tigrillo (oncilla), el gato de Geoffroy y el gato de las pampas. La especie con la que más se confunde es el Ocelote, pero las diferencias son claras: el Margay es más pequeño y esbelto (2,6-4 kg frente a 8-15 kg); tiene ojos proporcionalmente mayores y una cola mucho más larga (equilibrio en los árboles); y es netamente más arborícola. Etimología: « Leopardus » alude al pelaje aleopardado; « wiedii » honra al naturalista alemán Maximilian zu Wied-Neuwied, explorador de Brasil a principios del siglo XIX; « margay » viene de una palabra indígena sudamericana (tupí-guaraní). Parámetros: Cuerpo 48-79 cm. Cola 33-51 cm (larguísima, a menudo más de la mitad del cuerpo). Peso 2,6-4 kg. Longevidad 10-12 años en la naturaleza, más de 20 en cautividad. La hembra suele parir una sola cría (rara vez dos) tras ~80 días de gestación; esta bajísima tasa reproductiva hace vulnerables a las poblaciones.

Hábitat y distribución

El Margay está ligado casi en exclusiva a los bosques de Centro y Sudamérica: del norte de México, a través de toda Centroamérica, hasta el norte de Argentina y Uruguay. Hábitats preferidos — casi siempre con cubierta arbórea: selvas tropicales y subtropicales (su medio de elección), bosques caducifolios y perennifolios, bosques nublados de montaña y, a veces, plantaciones sombreadas (café, cacao). A diferencia de muchos pequeños felinos, el Margay depende de bosques intactos y tolera muy mal los medios abiertos o muy alterados. Solitario, nocturno y territorial, pasa la mayor parte del tiempo en lo alto, entre las ramas. UICN: Casi Amenazado. La amenaza principal es la deforestación: la fragmentación y pérdida de las selvas tropicales, junto con la baja tasa reproductiva (una cría por parto) y la caza histórica por la piel, presionan a este felino tan especializado.

Alimentación

Carnívoro que caza en gran parte en los árboles, con una dieta basada en presas pequeñas: pequeños mamíferos arborícolas (roedores, ardillas, zarigüeyas y otros marsupiales americanos); aves y sus huevos (atrapados entre las ramas); ranas arborícolas, lagartos y otros reptiles; e invertebrados y, a veces, fruta. Estrategias: la caza en altura (persigue presas por el dosel, saltando de rama en rama); el acecho nocturno (ojos grandes y oído fino); y la imitación vocal (en Brasil se observó a un Margay imitando el reclamo de una cría de tamarino para atraer a los adultos — el primer caso documentado de un depredador neotropical que imita el reclamo de su presa). Es esa caza en la « tercera dimensión » del bosque lo que distingue al Margay de otros pequeños felinos americanos y reduce la competencia con el Ocelote, más terrestre.

Características físicas

Felino elegante y esbelto, equipado para la vida arborícola. Pelaje de leonado a pardo dorado, vientre blanco, cubierto de rosetas y manchas oscuras en hileras, como el Ocelote; cola anillada de oscuro. Adaptaciones a la escalada — sus rasgos más notables: tobillos traseros que giran hasta 180° (bajada por los troncos cabeza abajo, capacidad casi única entre felinos, compartida solo con el gato jaspeado asiático); cola larguísima (balancín perfecto); pies anchos de dedos móviles y agarre excepcional; y capacidad de colgarse de una rama con una sola pata trasera. Otros rasgos: ojos grandes y oscuros (visión nocturna); cuerpo ligero y flexible (ramas finas); y salto potente (de árbol en árbol).

Comportamiento y curiosidades

Animal solitario, nocturno y esquivo, rara vez visto porque vive en lo alto y de noche. Cada individuo defiende un territorio, y los encuentros ocurren sobre todo en la época de cría. Toda su biología gira en torno a la vida en los árboles. Curiosidades: el acróbata del bosque (tobillos a 180°: bajada cabeza abajo, carrera bajo las ramas, suspensión de una sola pata trasera). El imitador de monos (en 2005, en la Amazonia, un Margay imitando el reclamo de una cría de tamarino — primera prueba de imitación vocal de presa por un depredador del Nuevo Mundo). El « gemelo pequeño » del Ocelote (coexistencia por reparto de recursos: el Ocelote en el suelo, el Margay en los árboles). La cría única (una sola cría por parto: reproducción lenta, fragilidad ante la deforestación). Los ojos en la noche (ojos grandes y tapetum lucidum para la visión nocturna).

Ventajas

  • Felino più arboricolo delle Americhe, con adattamenti unici (caviglie a 180°)
  • Controlla roditori e piccoli animali nelle foreste tropicali
  • Strettamente imparentato con l'Ocelot, ne completa il quadro neotropicale
  • Animale affascinante e dal grande valore educativo e di conservazione

Desventajas

  • IUCN Quasi Minacciato: popolazione in calo per la deforestazione
  • Bassissimo tasso riproduttivo (di norma un solo cucciolo): ripresa lenta
  • Dipende da foreste integre: non tollera ambienti aperti o degradati
  • Non è un animale domestico (piccolo felino selvatico protetto)

Preguntas frecuentes

Qual è la differenza tra il margay e l'ocelot?
Margay e ocelot sono parenti stretti (stesso genere Leopardus) e si somigliano moltissimo nel mantello maculato, tanto da essere spesso confusi. Le differenze però sono nette. Il margay è molto più piccolo (2,6-4 kg, poco più di un gatto domestico) contro l'ocelot (8-15 kg); ha occhi proporzionalmente più grandi e soprattutto una coda molto più lunga, adattata all'equilibrio. La differenza più importante è però lo stile di vita: l'ocelot caccia prevalentemente al suolo, mentre il margay è il felino più arboricolo delle Americhe e vive e caccia tra i rami. È proprio questa 'divisione del lavoro' che permette alle due specie di convivere negli stessi boschi senza farsi troppa concorrenza.
È vero che il margay scende dagli alberi a testa in giù?
Sì, ed è uno dei suoi adattamenti più straordinari. La maggior parte dei felini scende dagli alberi a marcia indietro o con goffaggine, perché i loro arti non sono fatti per quel movimento. Il margay invece può ruotare le caviglie posteriori fino a 180°: questo gli permette di aggrapparsi saldamente al tronco anche scendendo a testa in giù, come uno scoiattolo, di correre sul lato inferiore dei rami e persino di restare appeso nel vuoto trattenuto da una sola zampa posteriore. Tra i felini, questa libertà di movimento è quasi unica, condivisa solo con il gatto marmorizzato del Sud-est asiatico.
Il margay imita davvero il verso delle sue prede?
Sì, esiste una documentazione scientifica al riguardo. Nel 2005, nell'Amazzonia brasiliana, alcuni ricercatori osservarono un margay che emetteva richiami simili al verso di un cucciolo di tamarino pied (una piccola scimmia) per attirare gli adulti del gruppo. In quel caso le scimmie si insospettirono e l'agguato fallì, ma fu la prima prova scientifica di un felino del Nuovo Mondo che usa l'imitazione vocale della preda come strategia di caccia. La scoperta confermò storie che i cacciatori e i popoli indigeni dell'Amazzonia raccontavano da generazioni su felini capaci di 'chiamare' le loro prede.
Il margay è in pericolo?
È classificato dalla IUCN come 'Quasi Minacciato' (Near Threatened), con una popolazione in diminuzione. Le ragioni sono soprattutto due. La prima è la deforestazione: il margay dipende quasi totalmente dalle foreste integre e tollera molto male gli ambienti aperti o degradati, perciò la distruzione e la frammentazione delle foreste tropicali del Centro e Sud America riducono progressivamente il suo habitat. La seconda è il suo bassissimo tasso riproduttivo: di norma la femmina partorisce un solo cucciolo per volta, quindi una popolazione che cala fatica a riprendersi. In passato ha sofferto anche la caccia intensiva per la pelliccia maculata. La sua conservazione passa soprattutto per la protezione delle grandi foreste in cui vive.

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