Foto: Nixette · CC BY-SA 4.0
Morsa
Odobenus rosmarus
Gigante bigotudo de los mares árticos, la morsa usa sus largos colmillos y sus bigotes sensibilísimos para vivir sobre el hielo y buscar comida en el fango del fondo.
Características
Carácter
Muy social y gregaria, se reúne en grandes colonias sobre el hielo y las costas. Pacífica pero capaz de defenderse con los colmillos; torpe en tierra, ágil en el agua.
Alimentación
Carnívora: sobre todo moluscos bivalvos del fondo, localizados con los bigotes y succionados con una potente aspiración.
Un coloso de los mares fríos
La morsa es un imponente mamífero marino de los mares árticos y subárticos, inconfundible por su mole maciza, su piel gruesa y arrugada y sobre todo por los dos largos colmillos que descienden de la boca. Un macho adulto puede superar la tonelada de peso. Bajo la piel, una robusta capa de grasa la aísla del frío de las aguas polares. Las extremidades se han transformado en aletas que le permiten nadar con agilidad, mientras que en tierra se desplaza de forma torpe y pesada.
Colmillos para muchos usos
Los grandes colmillos, presentes en ambos sexos, son en realidad caninos enormemente alargados. No sirven principalmente para cazar: la morsa los usa para izarse fuera del agua sobre el hielo —de ahí el nombre científico que significa 'el que camina con los dientes'—, para hacer agujeros en el hielo y para establecer la jerarquía social, pues los individuos con los colmillos más largos gozan de mayor prestigio.
Los bigotes buscadores
El hocico de la morsa está cubierto de cientos de bigotes rígidos y extraordinariamente sensibles, llamados vibrisas. Sumergida en el agua turbia y oscura del fondo, esta especie no caza a la vista, sino que explora el fango con los bigotes, localizando al tacto los moluscos bivalvos de los que es golosa. Luego succiona el molusco con una potente aspiración de la boca, dejando la concha.
Vida social sobre el hielo
Las morsas son animales muy sociales y gregarios: se reúnen en grandes grupos, amontonadas unas sobre otras en los témpanos y las playas, en colonias que pueden contar cientos o miles de individuos. Se comunican con una variedad de sonidos, algunos sorprendentemente melodiosos, producidos incluso bajo el agua.
Conservación
La morsa está clasificada como especie vulnerable. Su supervivencia está estrechamente ligada al hielo marino ártico, que usa como plataforma para descansar y criar a sus crías. El calentamiento global, al reducir el hielo, representa su amenaza más grave, obligando a las colonias a amontonarse en las costas con riesgos de hacinamiento. También las molestias humanas y la contaminación contribuyen a su declive.



