Araña de jardín europea
Araneus diadematus
Reconocible por la cruz blanca en el dorso y por sus perfectas telas en espiral, la araña de jardín es uno de los arácnidos más comunes y fascinantes de Europa.
Características
Carácter
Arácnido solitario y paciente, constructor de telas orbiculares. Espera inmóvil las vibraciones de las presas; esquivo, no es agresivo con las personas.
Alimentación
Depredador: moscas, mosquitos, mariposas y otros insectos voladores capturados en la tela e inmovilizados con veneno.
Una araña con una cruz en el dorso
La araña de jardín europea está entre los arácnidos más extendidos y conocidos de Europa. Su rasgo distintivo es un dibujo de manchas blancas en el abdomen que forman una cruz característica, de la que deriva su nombre. El color del cuerpo es muy variable, del amarillento al pardo oscuro, lo que le permite camuflarse en ambientes diversos. La hembra es netamente más grande que el macho, como es común en muchas arañas. Sus largas patas están adaptadas a moverse con agilidad por los hilos de la tela.
La arquitecta de la tela en espiral
Lo que hace célebre a esta araña es su tela orbicular, una de las estructuras más elegantes del mundo natural. Mediante una serie de movimientos precisos, la araña construye primero un marco y unos radios, luego teje sobre ellos una espiral de hilo pegajoso destinada a capturar presas. La tela se rehace a menudo cada día: la araña consume la vieja seda, reciclando sus proteínas, y construye una nueva. En el centro o en un refugio al borde, la araña espera paciente las vibraciones que señalan una presa atrapada.
Cómo caza
Cuando un insecto queda atrapado en la tela, la araña de jardín percibe sus vibraciones a través de los hilos. Se precipita entonces sobre la presa, la envuelve rápidamente en seda y le inyecta el veneno que la inmoviliza e inicia su digestión. Se alimenta de moscas, mosquitos, mariposas y otros insectos voladores. Su veneno es eficaz sobre los insectos pero totalmente inofensivo para las personas.
Ciclo vital
Los adultos son más visibles a finales de verano y en otoño, cuando alcanzan su mayor tamaño. Tras el apareamiento, la hembra pone sus huevos en un capullo de seda, que protege hasta su muerte, sobrevenida con los primeros fríos. Las crías nacen en primavera y se dispersan, dejándose a veces llevar por el viento suspendidas de un hilo de seda.
Una aliada discreta
La araña de jardín es común y no suscita inquietud de conservación. Como todas las arañas desempeña un valioso papel ecológico, regulando las poblaciones de insectos, incluidas muchas especies molestas para las personas. A pesar del miedo generalizado a las arañas, esta especie es inofensiva y útil, y su presencia en el jardín debería acogerse con agrado.



