Foto: Valentin Panzirsch · CC BY-SA 3.0 at
Jabalí
Sus scrofa
Robusto, inteligente y notablemente adaptable, el jabalí es el antepasado salvaje del cerdo doméstico y uno de los mamíferos de mayor éxito de Europa.
Características
Carácter
Inteligente, adaptable y prudente, activo sobre todo de noche. Por lo general evita al ser humano, pero una hembra con crías o un animal acorralado pueden reaccionar con decisión.
Alimentación
Omnívoro oportunista: raíces, tubérculos, bulbos, bellotas, lombrices, setas, fruta, huevos, pequeños animales y carroña.
El antepasado del cerdo
El jabalí es el antepasado salvaje del cerdo doméstico, del que se distingue por una complexión más compacta, un hocico alargado y un pelaje de cerdas ásperas, del gris al pardo oscuro. La cabeza es grande y cuneiforme, apta para hozar el suelo, y los machos adultos desarrollan colmillos curvos, los llamados navajas, que asoman a los lados de la boca y crecen durante toda la vida. Las crías, llamadas rayones, nacen con un pelaje de rayas claras que las camufla en la maleza y desaparece al crecer.
Dónde vive
Pocos mamíferos tienen un área tan vasta: el jabalí ocupa gran parte de Europa, Asia y el norte de África, y el ser humano lo ha introducido en otros continentes. Prefiere los bosques ricos en sotobosque, pero su adaptabilidad le permite vivir en ambientes muy diversos, desde humedales hasta campos cultivados, adentrándose cada vez más en las afueras de las ciudades.
Qué come
El jabalí es un omnívoro oportunista de dieta amplísima. Con el hocico hoza el suelo en busca de raíces, tubérculos, bulbos, bellotas y lombrices, pero no desdeña setas, fruta, huevos, pequeños animales y carroña. Esta dieta flexible es una de las claves de su éxito: se alimenta prácticamente de lo que el entorno ofrece en cada estación.
Comportamiento social
Las hembras y las crías viven en grupos familiares guiados por una hembra vieja, mientras que los machos adultos tienden a ser solitarios y se unen a los grupos solo en la época de celo. Activo sobre todo de noche, el jabalí posee un olfato finísimo y una notable inteligencia, que le permite aprender rápido y sortear los obstáculos. Es capaz de correr veloz y nada bien.
Difusión y gestión
El jabalí está clasificado como de preocupación menor y sus poblaciones crecen con fuerza en muchas regiones de Europa. El problema, si acaso, es el contrario de la rareza: la abundancia. Los daños a los cultivos, los atropellos y una presencia cada vez más frecuente en zonas urbanas hacen de la gestión de la especie una cuestión delicada, en el centro de un continuo equilibrio entre necesidades ecológicas, agrícolas y de seguridad.



