Foto: Didier Descouens · CC BY-SA 4.0
Mantis religiosa
Mantis religiosa
Inmóvil entre las hojas con las patas recogidas como en oración, la mantis religiosa es una cazadora implacable al acecho, maestra del camuflaje y la paciencia.
Características
Carácter
Depredador solitario al acecho, inmóvil y paciente. Mimético y territorial; si se siente amenazada adopta una postura intimidatoria extendiendo las alas y levantando las patas.
Alimentación
Depredador: moscas, saltamontes, mariposas y otros insectos, capturados al acecho con las patas raptoras.
La cazadora en oración
La mantis religiosa debe su nombre a la característica posición de sus patas delanteras, plegadas ante la cabeza como en actitud de oración. En realidad esas patas, llamadas raptoras, son armas letales: dotadas de hileras de espinas, se disparan en una fracción de segundo para agarrar a las presas y sujetarlas en una tenaza de la que es casi imposible escapar. El cuerpo es esbelto, verde o pardo para camuflarse entre la vegetación, y la cabeza triangular es extraordinariamente móvil: la mantis es el único insecto capaz de girar la cabeza para mirar hacia atrás.
Un depredador al acecho
La mantis no persigue a sus presas: las espera. Permanece inmóvil largos periodos, perfectamente camuflada, hasta que un insecto pasa a su alcance. Entonces golpea con una rapidez fulminante. Los grandes ojos compuestos y la cabeza móvil le dan una excelente visión y la capacidad de calcular las distancias con precisión. Se alimenta de moscas, saltamontes, mariposas y otros insectos, y los ejemplares más grandes pueden capturar presas de tamaño considerable.
Camuflaje y defensa
El camuflaje es el arma principal de la mantis, tanto para cazar como para defenderse de los depredadores. Cuando se siente amenazada, sin embargo, puede adoptar una postura intimidatoria, levantando las patas delanteras y extendiendo las alas para parecer más grande y peligrosa. Es un farol eficaz contra muchos agresores.
La reproducción y un mito que desmentir
A la mantis se asocia la fama del canibalismo sexual: la hembra que devora al macho después, o durante, el apareamiento. Es un comportamiento real pero no tan frecuente como se cree, y observado sobre todo en cautividad o en condiciones de estrés y hambre. En la naturaleza muchos apareamientos terminan sin que el macho sea comido. La hembra pone luego sus huevos en una característica ooteca, una masa esponjosa que endurece y protege los huevos durante el invierno.
Conservación
La mantis religiosa es común y no está amenazada. Es un depredador útil que ayuda a controlar las poblaciones de insectos, y su presencia es señal de ambientes ricos en vida. Preservar prados, eriales y setos, evitando los pesticidas, ayuda a esta fascinante cazadora y a todo el ecosistema.



