Ciervo volante

Foto: Orchi · CC BY-SA 3.0

Insectos

Ciervo volante

Lucanus cervus

Con sus imponentes mandíbulas semejantes a la cornamenta de un ciervo, el ciervo volante es el mayor escarabajo de Europa y un valioso habitante de los bosques antiguos.

Características

Nombre científicoLucanus cervus
TamañoMuy pequeña
Energía2/5

Carácter

Escarabajo crepuscular, activo en verano. El macho usa sus grandes mandíbulas en combates rituales con otros machos, no para agredir; para las personas es totalmente inofensivo.

Alimentación

Los adultos se alimentan de savia y líquidos azucarados de los árboles; las larvas se alimentan de madera muerta en descomposición.

El gigante de los escarabajos

El ciervo volante es el mayor escarabajo de Europa y uno de los insectos más espectaculares del continente. El macho es inconfundible por sus enormes mandíbulas ramificadas, que recuerdan la cornamenta de un ciervo y dan nombre al insecto. A pesar de su aspecto amenazador, estas 'astas' no sirven para morder presas: son en realidad armas de torneo, usadas en los combates entre machos para disputarse a las hembras y los mejores sitios. La hembra es más pequeña y tiene mandíbulas normales, mucho más robustas y funcionales que las del macho.

El cuerpo, acorazado y brillante, es de color pardo-negruzco, con las mandíbulas a menudo de tonalidad rojiza.

Una vida en la madera muerta

La biología del ciervo volante está estrechamente ligada a la madera en descomposición. La hembra pone sus huevos cerca de los tocones y las raíces de árboles muertos, sobre todo robles. Las larvas, grandes y blanquecinas, viven varios años excavando galerías en la madera podrida, de la que se alimentan gracias a microorganismos que las ayudan a digerirla. Este largo desarrollo larvario, que puede durar varios años, contrasta con la brevísima vida del adulto, que vive solo unas semanas en verano.

Comportamiento

Los adultos aparecen en verano, por lo general al anochecer, cuando los machos vuelan pesadamente en busca de hembras. En vuelo mantienen el cuerpo casi vertical, un espectáculo curioso dada su corpulencia. Se alimentan poco, sobre todo de savia y líquidos azucarados que lamen de las heridas de los árboles. Los combates entre machos, que se aferran con las mandíbulas tratando de volcar al adversario, están entre los espectáculos más fascinantes del bosque estival.

Conservación

El ciervo volante se considera una especie de interés para la conservación y en muchos países europeos está protegido. Su declive está ligado a la desaparición de la madera muerta y los árboles viejos: la gestión forestal que retira tocones y troncos podridos priva a las larvas de su hábitat. Dejar madera muerta en los bosques y parques es la medida más eficaz para proteger a esta y muchas otras especies ligadas a la descomposición.

Preguntas frecuentes

¿Para qué sirven las grandes mandíbulas del ciervo volante?
Son las armas de torneo del macho, usadas en combates rituales con otros machos para disputarse a las hembras. No sirven para morder presas: a pesar de su aspecto son poco funcionales para alimentarse, tanto que la hembra, con mandíbulas más pequeñas, muerde con más eficacia.
¿Es peligroso el ciervo volante?
No, es totalmente inofensivo para las personas. No pica ni es venenoso; el macho puede intentar un agarre defensivo con las mandíbulas, pero es un insecto tranquilo. Es más, es una especie valiosa que conviene proteger.
¿Por qué es importante la madera muerta para esta especie?
Las larvas del ciervo volante viven años en la madera en descomposición de tocones y raíces, de la que se alimentan. Sin madera muerta ni árboles viejos no pueden desarrollarse: por eso su conservación depende de mantener este tipo de hábitat.
¿Cuánto vive un ciervo volante?
La larva puede desarrollarse durante varios años en la madera muerta, mientras que el adulto vive solo unas semanas en verano, el tiempo de reproducirse. La mayor parte de la vida de este escarabajo transcurre, por tanto, oculta en la madera.

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