Foto: Orchi · CC BY-SA 3.0
Ciervo volante
Lucanus cervus
Con sus imponentes mandíbulas semejantes a la cornamenta de un ciervo, el ciervo volante es el mayor escarabajo de Europa y un valioso habitante de los bosques antiguos.
Características
Carácter
Escarabajo crepuscular, activo en verano. El macho usa sus grandes mandíbulas en combates rituales con otros machos, no para agredir; para las personas es totalmente inofensivo.
Alimentación
Los adultos se alimentan de savia y líquidos azucarados de los árboles; las larvas se alimentan de madera muerta en descomposición.
El gigante de los escarabajos
El ciervo volante es el mayor escarabajo de Europa y uno de los insectos más espectaculares del continente. El macho es inconfundible por sus enormes mandíbulas ramificadas, que recuerdan la cornamenta de un ciervo y dan nombre al insecto. A pesar de su aspecto amenazador, estas 'astas' no sirven para morder presas: son en realidad armas de torneo, usadas en los combates entre machos para disputarse a las hembras y los mejores sitios. La hembra es más pequeña y tiene mandíbulas normales, mucho más robustas y funcionales que las del macho.
El cuerpo, acorazado y brillante, es de color pardo-negruzco, con las mandíbulas a menudo de tonalidad rojiza.
Una vida en la madera muerta
La biología del ciervo volante está estrechamente ligada a la madera en descomposición. La hembra pone sus huevos cerca de los tocones y las raíces de árboles muertos, sobre todo robles. Las larvas, grandes y blanquecinas, viven varios años excavando galerías en la madera podrida, de la que se alimentan gracias a microorganismos que las ayudan a digerirla. Este largo desarrollo larvario, que puede durar varios años, contrasta con la brevísima vida del adulto, que vive solo unas semanas en verano.
Comportamiento
Los adultos aparecen en verano, por lo general al anochecer, cuando los machos vuelan pesadamente en busca de hembras. En vuelo mantienen el cuerpo casi vertical, un espectáculo curioso dada su corpulencia. Se alimentan poco, sobre todo de savia y líquidos azucarados que lamen de las heridas de los árboles. Los combates entre machos, que se aferran con las mandíbulas tratando de volcar al adversario, están entre los espectáculos más fascinantes del bosque estival.
Conservación
El ciervo volante se considera una especie de interés para la conservación y en muchos países europeos está protegido. Su declive está ligado a la desaparición de la madera muerta y los árboles viejos: la gestión forestal que retira tocones y troncos podridos priva a las larvas de su hábitat. Dejar madera muerta en los bosques y parques es la medida más eficaz para proteger a esta y muchas otras especies ligadas a la descomposición.



