Foto: Jeff Kubina · Public domain
Panda gigante
Ailuropoda melanoleuca
Símbolo mundial de la conservación, el panda gigante es un oso pacífico y solitario que ha hecho del bambú su única y extraordinaria razón de vivir.
Características
Carácter
Pacífico, solitario y tranquilo, activo al alba y al anochecer. Pasa gran parte del día alimentándose de bambú; se encuentra con sus congéneres casi solo en la época reproductiva.
Alimentación
Casi exclusivamente bambú, en cantidades enormes; ocasionalmente otras plantas y pequeños animales.
Un oso inconfundible
El panda gigante es uno de los animales más reconocibles del mundo, con su característico pelaje blanco y negro: cuerpo claro, y patas, orejas y las famosas manchas alrededor de los ojos de un negro profundo. Es a todos los efectos un oso, perteneciente a la familia de los úrsidos, aunque su aspecto y sus costumbres lo convierten en un caso más único que raro. Tiene complexión robusta y rechoncha y una particularidad anatómica fascinante: un hueso de la muñeca alargado que funciona como un 'sexto dedo', un pulgar oponible que le permite agarrar con destreza los tallos de bambú.
Una vida de bambú
La dieta del panda es extraordinariamente especializada: aunque es un carnívoro por anatomía y ascendencia, se alimenta casi exclusivamente de bambú. Como esta planta es poco nutritiva, el panda debe comer enormes cantidades, hasta decenas de kilos al día, y pasa gran parte de sus jornadas masticando, sentado entre los arbustos. Ocasionalmente completa la dieta con otras plantas o pequeños animales, pero el bambú sigue siendo el eje absoluto de su existencia.
Dónde vive
El panda gigante vive únicamente en algunas regiones montañosas de la China central, en bosques húmedos y frescos ricos en bambú, entre los mil y los tres mil metros de altitud. Es un animal solitario y territorial, activo sobre todo al alba y al anochecer. Se comunica con sus congéneres mediante vocalizaciones y marcas olorosas, encontrándose con otros pandas casi solo en la época de celo.
Una cría diminuta
Una de las curiosidades más sorprendentes se refiere a las crías: al nacer, un cachorro de panda pesa apenas un centenar de gramos, rosado e indefenso, increíblemente diminuto en comparación con su madre. El crecimiento es lento y los cuidados maternos duran mucho tiempo, una de las razones por las que la reproducción de la especie es delicada.
Conservación
El panda gigante está clasificado como especie vulnerable. Largamente amenazado por la destrucción de los bosques de bambú y la fragmentación de su hábitat, se ha convertido en el símbolo mismo de la conservación de la naturaleza. Gracias a enormes esfuerzos de protección, la creación de reservas y programas de reproducción, la situación ha mejorado lentamente, pero su supervivencia sigue ligada a la protección de los bosques de montaña chinos.



