Foto: Forest & Kim Starr · CC BY 3.0
Aloe vera
Aloe vera
Reina de las suculentas, el aloe vera guarda en sus hojas carnosas un gel precioso, hasta el punto de acompañar al ser humano desde hace milenios como planta medicinal.
Características
Una suculenta de hojas carnosas
El aloe vera es una planta suculenta perenne, célebre en todo el mundo. Forma rosetas de hojas largas, gruesas y carnosas, de un verde gris-azulado, con márgenes dentados y puntas afiladas. Las hojas actúan como depósito de agua: en su interior encierran un tejido gelatinoso transparente, el famoso gel de aloe, que permite a la planta sobrevivir a largos periodos de sequía. En condiciones favorables produce altas espigas de flores tubulares de color amarillo-anaranjado.
Su origen es incierto, probablemente la península arábiga, pero se cultiva desde hace milenios y está hoy extendido por todas las regiones cálidas.
Dónde crece
Al ser una suculenta, el aloe vera prefiere climas cálidos y secos, suelos bien drenados y mucha luz. En la naturaleza crece en ambientes áridos y rocosos. En las regiones de clima templado puede cultivarse en el jardín, mientras que en otros lugares es una popularísima planta de interior y de terraza, apreciada por su facilidad de cultivo.
Cultivo y cuidado
El aloe vera está entre las plantas más fáciles de mantener. La regla de oro es no excederse con el agua: el enemigo principal es el encharcamiento, que pudre las raíces. Debe regarse solo cuando el sustrato está completamente seco, con mayor moderación en invierno. Ama la luz intensa pero debe acostumbrarse gradualmente al sol directo. Teme las heladas, así que en los climas fríos hay que resguardarlo en invierno. Se multiplica fácilmente mediante los hijuelos, los brotes que surgen en la base.
El gel y sus usos
El gel contenido en las hojas es la parte más conocida de la planta y se usa desde tiempos inmemoriales en cosmética y en la tradición popular, en particular para calmar la piel. Conviene, no obstante, distinguirlo del jugo amarillo que se halla justo bajo la piel, de sabor amargo y propiedades muy distintas. Como con cualquier remedio natural, es prudente informarse y usar cautela.
Una planta atemporal
El aloe vera no es una especie amenazada: al contrario, está entre las suculentas más cultivadas del mundo. Su extraordinaria resistencia, la belleza escultórica de sus hojas y su larga historia de uso lo convierten en una presencia muy querida en casas y jardines de todo el planeta.
Consejos prácticos
Necesidad de agua: Escasa, teme el encharcamiento — comprueba siempre la humedad del sustrato antes de regar.
Prefiere Luz intensa, sol indirecto: ofrece la luz adecuada y gira la planta para un crecimiento uniforme.
Suelo recomendado: Muy drenante, arenoso. Renueva el sustrato cada 1-2 años.
Limpia el polvo de las hojas con un paño húmedo para favorecer la fotosíntesis.
Abona durante la temporada de crecimiento (primavera-verano) y para en invierno.
Ventajas
- Facilísima de cultivar
- Resiste la sequía
- Gel apreciado en cosmética
- Hermosa planta de interior escultórica
Desventajas
- Teme las heladas y el encharcamiento
- Crecimiento lento
- El jugo amarillo bajo la piel es irritante



