Foto: caroline legg · CC BY 2.0
Marta europea
Martes martes
Ágil y esbelta, la marta es una cazadora arborícola de pelaje reluciente, capaz de perseguir a las ardillas saltando de rama en rama.
Características
Carácter
Solitaria, territorial y esquiva, activa al anochecer y de noche. Ágil y curiosa, evita al ser humano y los ambientes perturbados, prefiriendo los bosques salvajes.
Alimentación
Depredador oportunista: pequeños mamíferos, aves, huevos e insectos, completados según la estación con frutos y bayas.
Un mustélido de los árboles
La marta es un mustélido esbelto, de cuerpo largo y flexible y cola tupida, que porta con elegancia entre las ramas. El pelaje es pardo y brillante, con una característica mancha amarilla o crema en el pecho y la garganta, de contornos irregulares, que la distingue de la garduña, a la que se parece. Sus patas son robustas y están dotadas de garras semirretráctiles, auténticos ganchos que le permiten trepar con extraordinaria soltura.
El hocico es puntiagudo, los ojos grandes y las orejas redondeadas y ribeteadas de claro le dan una expresión viva y atenta.
Dónde vive
La marta está ligada a los bosques, en particular a las masas maduras de coníferas y frondosas ricas en grandes árboles y cavidades. A diferencia de la garduña, que frecuenta de buen grado los edificios y los pueblos, la marta prefiere los ambientes salvajes y poco perturbados, donde halla refugio en troncos huecos y en viejos nidos de rapaces o ardillas.
Una cazadora entre las ramas
La marta es un depredador ágil y oportunista. Caza sobre todo pequeños mamíferos como topillos y ardillas, pero su dieta incluye también aves, huevos, insectos y, según la estación, una parte importante de frutos y bayas. Su habilidad arborícola es legendaria: puede perseguir a una ardilla saltando de árbol en árbol, algo que pocos otros depredadores logran.
Comportamiento
Solitaria y territorial, la marta es activa sobre todo al alba, al anochecer y de noche. Marca su territorio con secreciones olorosas y se comunica con sus congéneres mediante el olfato. Es un animal esquivo, difícil de observar, lo que ha contribuido a alimentar su fama de criatura escurridiza de los bosques.
Conservación
La marta está clasificada como de preocupación menor, pero su presencia está estrechamente ligada a la salud de los bosques: la fragmentación de las masas forestales y la desaparición de los grandes árboles huecos reducen su hábitat. En muchas regiones sigue siendo un animal poco común, indicador de ambientes forestales bien conservados.



