Foto: Michael Linnenbach · CC BY-SA 3.0
Salamandra común
Salamandra salamandra
Negra y amarilla como una señal de peligro, la salamandra común es un anfibio de los bosques húmedos que no teme mostrarse: sus colores son un aviso.
Características
Carácter
Nocturna, lenta y esquiva, activa sobre todo tras la lluvia. No huye saltando: su defensa son los colores de aviso y las secreciones tóxicas de la piel.
Alimentación
Carnívora: lombrices, caracoles, insectos y otros pequeños invertebrados, cazados en la humedad nocturna.
Un anfibio de colores de alarma
La salamandra común es uno de los anfibios más reconocibles de Europa, con su librea negra brillante atravesada por manchas y bandas de un amarillo vivo, a veces tirando a naranja. Esta coloración llamativa no sirve para esconderse sino, al contrario, para hacerse notar: es una señal de aviso, una forma de comunicar a los depredadores que el animal es tóxico. Su piel, en efecto, segrega sustancias irritantes y venenosas que la protegen de los ataques.
El cuerpo es rechoncho, la cola cilíndrica, las patas cortas; a diferencia de las ranas no salta, sino que camina lentamente con andar ondulante.
Dónde vive
La salamandra común está ligada a los bosques húmedos de frondosas, en particular a los de colina y montaña atravesados por arroyos y manantiales de aguas limpias. Ama los lugares umbríos y frescos, con abundante hojarasca, troncos en descomposición y piedras bajo las que refugiarse. Se encuentra en gran parte de Europa central y meridional.
Hábitos y reproducción
Es un animal nocturno y crepuscular que sale de sus refugios sobre todo después de la lluvia, cuando la humedad es máxima. Se alimenta de lombrices, caracoles, insectos y otros pequeños invertebrados. Su reproducción es peculiar: a diferencia de la mayoría de los anfibios, que ponen huevos, la salamandra común es en su mayoría vivípara u ovovivípara, y la hembra libera en el agua larvas ya desarrolladas, dotadas de branquias, que completan allí su metamorfosis.
Curiosidades
El vínculo entre este animal y el fuego es antiquísimo: el propio nombre de salamandra evoca leyendas según las cuales podía vivir entre las llamas. La creencia nacía probablemente del hecho de que las salamandras, refugiadas en los troncos, huían cuando estos eran quemados, pareciendo así nacidas del fuego.
Conservación
La salamandra común está clasificada como de preocupación menor, pero depende estrechamente de la calidad de los bosques y las aguas. La contaminación de los arroyos, la destrucción de los hábitats forestales húmedos y, en tiempos recientes, la propagación de un hongo patógeno que afecta a las salamandras representan amenazas serias para muchas poblaciones.



