Tiburón ballena
Rhincodon typus
El mayor pez vivo, tan largo como un autobús y cubierto de puntos blancos, el tiburón ballena es un gigante gentil que se alimenta de plancton.
Características
Carácter
Gigante manso, totalmente inofensivo para el ser humano. Nadador lento y solitario, pero se reúne en grupos donde el plancton abunda; gran viajero de los océanos.
Alimentación
Filtrador: plancton, minúsculos organismos, huevos de peces y peces pequeños, filtrados del agua nadando con la boca abierta.
El pez más grande del mundo
El tiburón ballena es el mayor pez vivo, capaz de superar los doce metros de longitud. A pesar de su nombre y su mole, no es una ballena —que es un mamífero— sino un verdadero tiburón, el mayor de todos. Su dorso, gris azulado, está adornado con un característico dibujo de puntos y rayas blancos, único en cada individuo como una huella dactilar. Su boca, enorme y frontal, puede abrirse más de un metro de anchura.
Un gigante que filtra el mar
A pesar de su tamaño impresionante y su pertenencia a la familia de los tiburones, el tiburón ballena es totalmente inofensivo para el ser humano. No caza grandes presas: es un filtrador, que se alimenta de plancton, minúsculos organismos, huevos de peces y peces pequeños. Nada lentamente con la boca abierta de par en par, filtrando enormes cantidades de agua a través de estructuras branquiales especiales que retienen el alimento, de un modo similar a las barbas de las ballenas. Un pez colosal, pues, que se sustenta con las criaturas más pequeñas del mar.
Un viajero de los océanos
El tiburón ballena vive en las aguas cálidas y tropicales de todo el mundo. Es un gran viajero: recorre miles de kilómetros siguiendo las floraciones de plancton y las concentraciones de alimento. En ciertas zonas y en ciertas épocas del año, decenas de individuos se reúnen donde el alimento abunda, ofreciendo uno de los espectáculos más extraordinarios de los océanos.
Biología lenta
Como muchos grandes tiburones, el tiburón ballena crece despacio, alcanza la madurez tarde y puede vivir mucho tiempo, quizá hasta un siglo. Esta biología lenta lo hace, sin embargo, particularmente vulnerable: las poblaciones tardan muchísimo en recuperarse de un declive.
Conservación
El tiburón ballena está clasificado como especie en peligro. Está amenazado por la pesca, las colisiones con embarcaciones y las molestias humanas. Su índole mansa y su costumbre de nadar cerca de la superficie lo convierten también en una popular atracción turística, una actividad que, bien gestionada, puede contribuir a su protección, pero que debe regularse para no causarle daño.



